Desde que los investigadores empezaron a interesarse por la meditación, hace casi 40 años, la ciencia, gracias a las técnicas de imagen cerebral desarrolladas en las últimas décadas, ha sido capaz de demostrar que meditar tiene la capacidad de transformar la estructura y las funciones del cerebro. Estos hallazgos han aumentado la curiosidad del público por la atención plena, que ha pasado a aplicarse progresivamente a diferentes contextos y poblaciones.

A partir de 2008 las empresas empezaron a adoptar prácticas de atención plena para reducir el estrés de sus empleados, principal causa del ausentismo y la disminución de la productividad. En 2018 un estudio de la organización norteamericana Business Group of Health reveló que el 52% de las 163 compañías encuestadas habían ofrecido programas de Mindfulness a su plantilla ese año. 

Las empresas son cada vez más conscientes de la necesidad de cuidar el bienestar de sus miembros, ya que el capital humano es una pieza clave en cualquier organización. En este sentido, la práctica de mindfulness está asociada a una mayor sensación de calma en el trabajo y un mejor manejo del estrés, pero también a un aumento de la productividad, por lo que estos programas benefician tanto a la empresa como al empleado.

La formación en mindfulness en la empresa se basa en el entrenamiento de la atención para focalizarse en el momento presente. En el entorno laboral es especialmente útil para hacer frente a las distracciones internas y externas, así como evitar la dispersión y la inquietud que genera el abuso de la multitarea. Esto no sólo puede contribuir a una mejor gestión del tiempo, ya que la estabilización de la atención genera sentimientos de satisfacción y mejora nuestras funciones cognitivas.

La capacidad para llevar el foco de nuestra atención a la experiencia del presente también es de gran ayuda para percibir las sensaciones físicas en el momento en el que se producen. Los empleados formados en mindfulness son capaces de notar las respuestas del cuerpo al estrés y están dotados de recursos para regular su estado en vez de saturarse y reaccionar de forma impulsiva.  

La investigación sobre los beneficios de Mindfulness en el trabajo es un área reciente, pero los más de 100 estudios realizados en este tema muestran grandes resultados. Un estudio reciente habla de un aumento del 20% de la productividad de los empleados tras una breve formación en atención plena online, un impacto sin duda significativo.

Aunque los datos son prometedores, es importante evitar caer en la tentación de considerar la atención plena como la solución mágica a todos los problemas del entorno laboral. El cultivo de la atención plena lleva tiempo y esfuerzo y, para tener un impacto positivo en el bienestar de los empleados, debe ir acompañado de una ética empresarial sólida y de una de gestión de los recursos eficaz. Dotar a los trabajadores de herramientas para disminuir sus niveles de estrés no tiene sentido sin la intención de realizar un esfuerzo paralelo por disminuir los agentes externos de ese estrés. El objetivo de mindfulness en el trabajo es hacernos más productivos y más humanos a la vez, un reto a la altura de la época en la que vivimos.

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