Mindfulness es una herramienta esencial de las terapias de tercera generación. A diferencia de sus antecesoras, este tipo de terapias están más enfocadas en el paciente que en el problema; más que luchar contra la sintomatología, buscan un cambio profundo y duradero en el individuo que mejore su situación vital.

En las últimas décadas, el número de estudios clínicos sobre la meditación ha aumentado considerablemente, despertando también el interés del público por estas prácticas. Los estudios han demostrado que el mero acto de despejar la mente durante 15 minutos diarios afecta a los genes que regulan la inflamación y disminuye significativamente la presión arterial, probando como la atención plena puede lograr grandes beneficios para nuestro cuerpo. 

Al estar la inflamación involucrada en una amplia variedad de trastornos, los investigadores han descubierto que la conciencia plena es de utilidad contra una gran variedad de afecciones, tanto físicas como mentales, incluyendo el síndrome del intestino irritable, la psoriasis, la ansiedad, la depresión o el trastorno de estrés postraumático. Entre estos, destacan los resultados del mindfulness en el tratamiento de la depresión, el dolor crónico y la ansiedad, en los que se han recopilado una mayor cantidad de evidencias.

De las numerosas investigaciones realizadas en este campo destacan las que, con la ayuda de imágenes de resonancia magnética funcional, demostraron que los cambios en la actividad cerebral en sujetos que han aprendido a meditar se mantienen constantes incluso cuando no están meditando. Estas imágenes mostraron que tras un entrenamiento en mindfulness disminuye la activación de la amígdala, principal encargada de la respuesta involuntaria de «lucha o huida», relacionada con los trastornos de ansiedad.

Aunque falta mucho camino por recorrer en la investigación de este tipo de terapias mente-cuerpo, cada vez existen más pruebas del poder de la atención plena para mejorar la salud y revertir la enfermedad, por lo que cada vez más personas la incluyen en su combinación de tratamientos. Al basarse en el fortalecimiento de cualidades como la metacognición o la interocepción, que están presentes en todos nosotros, mindfulness es universal, por lo que puede ser practicado por todo tipo de público.

A %d blogueros les gusta esto: