En el año 2000 Eleanor Maguire y su equipo del University College de Londres descubrieron el concepto de plasticidad cerebral al estudiar a 16 taxistas londinenses y observar que su hipocampo, el área asociada al sentido de la dirección, crece a medida que van memorizando más calles de la ciudad. La evidencia de que este órgano es capaz de transformarse físicamente mediante la experiencia supuso una revolución en la neurociencia y tuvo un gran impacto en el ámbito terapéutico. Si la estructura fundamental de nuestro cerebro puede reorganizarse una y otra vez, las personas pueden cambiar a través de sus hábitos y también pueden recuperarse de los daños causados por eventos adversos. 

Desde entonces, los estudios de la meditación pasaron de 11 a 216 en 2015, explorando cómo está práctica puede aumentar el volumen de materia gris y así influir beneficiosamente en áreas responsables del control muscular, la percepción sensorial, la memoria, la emoción, la toma de decisiones y el autocontrol. En este momento la investigación es tan amplia que sería imposible abarcarla en su totalidad. Este artículo expone tres estudios simbólicos de los muchos que examinan la influencia positiva de la meditación en nuestro bienestar:

  • Disminución del estrés: El primer estudio, de la Universidad Johns Hopkins, concluyó que los médicos deben conocer la capacidad de los programas de meditación para producir reducciones en múltiples dimensiones negativas del estrés, como la ansiedad, la depresión o el dolor físico, de forma que puedan considerarlo como tratamiento en estos casos.
  • Disminución de la ansiedad: El segundo estudio, del Hospital General de Massachusetts, probó que ocho semanas de meditación ayudaron a reducir síntomas como la preocupación excesiva y la hiperactividad fisiológica en personas con trastorno de ansiedad generalizada, junto a la mejora del afrontamiento del estrés.
  • Mejora de la salud emocional: El tercer estudio, de la Universidad de Carolina del Norte, encontró que las personas que cursaron un programa de meditación experimentaron menos pensamientos negativos en respuesta a imágenes negativas que las de un grupo de control. Estos resultados sugieren que la atención plena puede atenuar estos pensamientos, lo que a su vez puede disminuir la intensidad y duración de estados emocionales negativos, protegiendo la salud psicológica.

Estos son solo algunos de los beneficios para la salud mental y emocional de meditar. Existen una gran variedad de estilos de esta práctica contemplativa,  por lo que cada persona puede encontrar el que mejor se adapta a su individualidad. A lo largo de esta formación aprenderás cuál es el estilo de meditación adecuado a tus objetivos, así como a integrarlo correctamente en tu rutina para mejorar tu calidad de vida. 

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